COVID 25 de junio

La pandemia a día de hoy sobre todo afecta al mundo del capitalismo salvaje que algunos denominan neoliberalismo para suavizar la denominación.

Si la pandemia hubiese afectado a los países denominados del Tercer Mundo, subdesarrollados, neocolonizados, inviables como estados por el capitalismo salvaje entonces la preocupación sería la caridad del colonizador o remitir ayuda internacional (excedente productivo de los países centrales) y créditos para que se endeudasen.

Pero la crisis fundamental de la pandemia ha afectado, por ahora, a los países centrales que han cuestionado la globalización (incapacidad productiva local), que han puesto en evidencia el desmantelamiento de las estructuras sanitarias y de atención a la dependencia para correr como locos para regalarselas a los fondos buitres y al capital financiero (su eslogan salud es dinero, dependiente es dinero, vejez es dinero, educación es dinero, investigación es dinero).

Las cifras cantan y no vemos el final del túnel, ni el de la pandemia, ni el del capitalismo salvaje.

Cifra total de fallecidos 483.080 y una Tasa de Mortalidad por mil de 0,0644

No se supera la Tasa media en África 8.856 tiene un 1,83% de la mortalidad total y una Tasa media de Mortalidad por mil de 0,0092

Por número de víctimas Egipto 2.450 y Tasa de Mortalidad de 0,0253 y Sudáfrica 2.205 y Tasa de Mortalidad de 0,0381. Entre ambos países 4.655 fallecidos.

Se supera la Tasa media en América  233.754 tiene un 48,39% de la mortalidad total y una Tasa media de Mortalidad por mil de 0,2521

Por número de víctimas USA 121.979 y Tasa de Mortalidad de 0,3726, Brasil 53.830 y Tasa de Mortalidad de 0,2570, Perú 8.586 y Tasa de Mortalidad de 0,2684. Entre los tres países 184.395 óbitos.

México, Ecuador, Chile y Canada están por debajo de la Tasa media de Mortalidad del continente aunque tienen un número importante de víctimas.

No se supera la Tasa media en Asia 50.329 tiene un 10,42% de la mortalidad total y una Tasa media de Mortalidad por mil de 0,0126

Por número de víctimas Irán 9.996 y Tasa de Mortalidad de 0,1214, Turquía 5.025 y Tasa de Mortalidad de 0,0613, Entre los dos países 15.021 óbitos. Hay otros países con mortalidad elevada pero los que tienen más víctimas no alcanzan la Tasa media de mortalidad continental y los que superan la media no tienen una cifra significativa de incidencia.

Europa 189.176 tiene un 39,15% de la mortalidad total y una Tasa media de Mortalidad por mil de 0,2530

Por número de víctimas UK 43.081 y Tasa de Mortalidad de 0,6464, Italia 34.644 y Tasa de Mortalidad de 0,5740, Francia 29.731 y Tasa de Mortalidad de 0,4437, España 28.327 y Tasa de Mortalidad de 0,6035, Bélgica 9.722 y Tasa de Mortalidad de 0,8487, P. Bajos 6.116 y Tasa de Mortalidad de 0,3539, Suecia 5.209 y Tasa de Mortalidad de 0,5092, Irlanda 1.726 y Tasa de Mortalidad de 0,3519,,

Entre los ocho países que superan la Tasa media de Mortalidad continental suponen 158.556 óbitos.

No cito los que no tienen una tasa significativa, ni aquellos que no tienen un número de víctimas elevado.

Oceanía 150 tiene un 0,21% de la mortalidad total y una Tasa media de Mortalidad por mil de 0,0036

 

 

COVID España 15 junio 2020

COVID 2020 en España a 15 de junio de 2020

Unifico las dos entradas anteriores con esta última del Coronavirus en España.

Datos oficiales de Sanidad de fallecimientos POR Coronavirus 27.136

Territorio Población Defunciones
1 Andalucía 18,03 5,17
2 Aragón / Aragó 2,81 3,04
3 Asturies Principáu d’ / Asturias, Principao d’ / Asturias, Principado de 2,24 1,16
4 Canarias 4,56 0,56
5 Cantabria 1,25 0,74
6 Castilla La Mancha 4,38 10,85
7 Castilla y León 5,17 7,1
8 Catalunya / Cataluña 16,12 20,59
9 Euskadi / País Vasco 4,66 5,25
10 Extremadura 2,33 1,87
11 Galicia 5,79 2,24
12 Illes Balears 2,37 0,77
13 Madrid 14,13 32,03
14 Murcia 3,14 0,55
15 Nafarroa / Navarra 1,37 1,81
16 País Valencià / C. Valenciana 10,61 4,91
17 Rioja, La 0,68 1,33
Ceuta 0,18 0,01
Melilla 0,18 0,01

Es significativo el elevado impacto del Coronavirus en Madrid con un 14% de la población y el 32% de los decesos y una Tasa de Mortalidad 1,3 por cada mil habitantes, seguido a gran distancia por Catalunya 16% de la población y 20% de los óbitos y una TM de 0,7. Más preocupante ha sido la situación en Castilla La Mancha con una TM de 1,4, seguida de La Rioja con una TM de 1,146. Los restantes territorios que superan la TM 0,582 media de España fueron Castilla y León 0,8, Nafarroa / Navarra 0,765, Euskadi / País Vasco 0,655 y Aragón / Aragó 0,631. Estos 8 territorios con 22.253 defunciones han representado el 82% de las víctimas.

Con respecto a la Gripe de 1918 repiten con el COVID de 2020: Aragón, Castilla y León, Castilla La Mancha, La Rioja. No tiene el mismo comportamiento el virus pero parece preocupante su impacto en dcihos territorios. Mientras que es alarmante la incidencia en los territorios que tienen un mayor desarrollo económico (Madrid, Catalunya, Esukadi, Nafarroa), pero que no debe corresponderse con un mayor desarrollo social.

Sin prejuzgar parece que hay indicadores favorables al COVID. Indicador de edad (envejecimiento de la población), Indicador atención salud pública (privatización de la sanidad). Indicador territorial (impacto en zonas urbanas con altos niveles de contaminación). Indicador de enfermedades crónicas respiratorias (acelera el impacto del virus). Indicador de clase social (el deterioro de la atención pública a la salud incide especialmente entre los que cuentan con menos medios).

Sobre la transmisión del virus parece que hay indicadores favorables. Indicador contagio por contacto aéreo (proyección y depósito). Indicador de contacto directo (entre personas portadoras y receptoras) (entre medios materiales y personas receptoras).

 

 

Publicado con el Título (el 2 de abril de 2020 a las 12:31.): Epidemia y Endemia (1900 a 1929) II

En el apartado Epidemia y Endemia (1900 a 1929) I Establecí la importancia de las causas de mortalidad.

Ahora procede ver si fue equilibrada la Mortalidad territorializada en España en el año 1918.

Utilizó las lenguas reconocidas que se hablan en cada uno de los territorio, además del castellano para denominarlos.

Territorio

Población

Total

1 Andalucía

19,231%

20,413%

2 Aragó / Aragón

4,679%

4,771%

3 Asturies Principáu d’ / Asturias, Principao d’ / Asturias, Principado de

3,481%

3,346%

4 Canarias

2,478%

1,089%

5 Cantabria

1,545%

1,507%

6 Castilla La Mancha

7,899%

7,925%

7 Castilla y León

11,456%

14,547%

8 Catalunya / Catalonha / Cataluña

10,357%

9,548%

9 Euskadi / País Vasco

3,478%

3,087%

10 Extremadura

5,141%

5,481%

11 Galicia

10,062%

10,035%

12 Illes Balears

1,603%

1,236%

13 Madrid

4,589%

4,048%

14 Murcia

3,064%

3,048%

15 Nafarroa / Navarra

1,501%

1,426%

16 País Valencià / C. Valenciana

8,547%

7,435%

17 Rioja, La

0,890%

1,058%

 

Por territorios se comprueba la diferencia entre los que tuvieron una mortalidad superior a la que les habría correspondido por el número de habitantes.

Destacaron de forma significativa la elevada mortalidad en Castilla y León y La Rioja. Mientras que estuvieron parcialmente más equilibradas Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura.

En estos territorios o regiones vivían el 49,3% de la población, sin embargo vieron que la mortalidad supuso el 54,2%. La desigualdad social o las condiciones de vida y las atenciones diferentes de la organización social española de la época.

Como fue el comportamiento en las provincias de cada región en su estructura administrativa pluriprovincial.

1 Andalucía

% Población Regional

% Mortalidad Regional

Almería,

9,82%

12,22%

Cádiz,

11,96%

11,51%

Córdoba,

13,18%

13,22%

Granada,

13,51%

13,82%

Huelva,

8,72%

8,14%

Jaén,

14,08%

14,70%

Málaga,

13,16%

11,19%

Sevilla,

15,59%

15,19%

 

2 Aragón / Aragó

% Población Regional

% Mortalidad Regional

Uesca / Osca/ Huesca,

25,49%

25,72%

Teruel,

26,71%

25,31%

Zaragoza,

47,81%

48,96%

 

6 Castilla La Mancha

% Población Regional

% Mortalidad Regional

Albacete,

17,26%

18,52%

Ciudad Real,

25,88%

26,59%

Cuenca,

17,17%

16,47%

Guadalajara,

13,03%

13,18%

Toledo,

26,25%

25,23%

 

7 Castilla y León

% Población Regional

% Mortalidad Regional

Ávila,

8,93%

8,90%

Burgos,

14,64%

15,77%

Palencia,

8,25%

8,90%

Segovia,

7,24%

6,39%

Soria,

6,68%

5,30%

Valladolid,

11,99%

11,77%

León,

16,71%

16,86%

Salamanca,

14,32%

13,90%

Zamora,

11,25%

12,22%

 

8 Catalunya / Cataluña

% Población Regional

% Mortalidad Regional

Barcelona,

55,63%

61,03%

Girona,

15,37%

12,84%

Lleida,

13,45%

12,42%

Tarragona,

15,55%

13,71%

Barcelona

9 Euskadi / País Vasco

% Población Regional

% Mortalidad Regional

Araba / Álava

13,37%

15,52%

Bizcaia / Vizcaya

52,20%

53,62%

Gipuzkoa / Guipúzcoa

34,43%

30,87%

 

10 Extremadura

% Población Regional

% Mortalidad Regional

Badajoz,

60,54%

58,42%

Cáceres,

39,46%

41,58%

 

11 Galicia

% Población Regional

% Mortalidad Regional

A Coruña,

32,82%

33,88%

Lugo,

22,62%

20,57%

Ourense,

19,71%

23,51%

Pontevedra,

24,85%

22,04%

 

16 País Valencià / C. Valenciana

% Población Regional

% Mortalidad Regional

Alacant / Alicante

28,88%

31,12%

Castelló de la Plana/ Castellón de la Plana

18,42%

18,12%

València / Valencia

52,70%

50,75

 

Las provincias de regiones con estructura administrativa pluriprovincial, que soportaron la mayor desproporción entre su población regional y su mortalidad, fueron la provincia de Almería, Zaragoza, Albacete, Burgos, Barcelona, Araba /Álava, Cáceres, Ourense,Alacant / Alicante.

Mortalidad en las capitales de provincia

Territorio

Capital

% Población Provincial

% Mortalidad Provincial

1 Andalucía

Almería,

12,39%

15,26%

1 Andalucía

Cádiz,

13,56%

15,76%

1 Andalucía

Córdoba,

13,89%

12,44%

1 Andalucía

Granada,

15,40%

12,90%

1 Andalucía

Huelva,

10,39%

11,13%

1 Andalucía

Jaén,

5,53%

5,83%

1 Andalucía

Málaga,

26,54%

28,46%

1 Andalucía

Sevilla,

26,36%

30,46%

2 Aragó / Aragón

Uesca / Osca/ Huesca,

4,85%

5,97%

2 Aragó / Aragón

Teruel,

4,89%

4,36%

2 Aragó / Aragón

Zaragoza,

25,97%

23,99%

3 Asturies Principáu d’ / Asturias, Principao d’ / Asturias, Principado de

Uviéu / Oviedo

7,85%

11,38%

4 Canarias

Santa Cruz de Tenerife,

17,52%

9,83%

5 Cantabria

Santander,

22,79%

22,78%

6 Castilla La Mancha

Albacete,

9,62%

9,23%

6 Castilla La Mancha

Ciudad Real,

4,01%

6,20%

6 Castilla La Mancha

Cuenca,

4,38%

4,88%

6 Castilla La Mancha

Guadalajara,

6,01%

5,39%

6 Castilla La Mancha

Toledo,

4,90%

6,38%

7 Castilla y León

Ávila,

5,66%

5,29%

7 Castilla y León

Burgos,

9,22%

8,97%

7 Castilla y León

Palencia,

9,98%

11,75%

7 Castilla y León

Segovia,

8,71%

7,62%

7 Castilla y León

Soria,

4,87%

5,29%

7 Castilla y León

Valladolid,

25,20%

25,10%

7 Castilla y León

León,

5,04%

5,51%

7 Castilla y León

Salamanca,

9,67%

9,74%

7 Castilla y León

Zamora,

6,45%

7,91%

8 Catalunya / Cataluña

Barcelona,

52,14%

56,16%

8 Catalunya / Cataluña

Girona,

5,39%

8,71%

8 Catalunya / Cataluña

Lleida,

9,28%

9,57%

8 Catalunya / Cataluña

Tarragona,

6,84%

6,67%

9 Euskadi / País Vasco

Gasteiz / Vitoria

35,42%

32,10%

9 Euskadi / País Vasco

Bilbo / Bilbao

26,71%

33,06%

9 Euskadi / País Vasco

Donostia / San Sebastián

23,63%

23,77%

10 Extremadura

Badajoz,

5,88%

5,68%

10 Extremadura

Cáceres,

4,38%

3,37%

11 Galicia

A Coruña,

7,38%

8,80%

11 Galicia

Lugo,

9,22%

7,12%

11 Galicia

Ourense,

3,99%

4,11%

11 Galicia

Pontevedra,

4,89%

6,38%

12 Illes Balears

Palma de Mallorca

20,88%

24,89%

13 Madrid

Villa de Madrid,

67,25%

67,34%

14 Murcia

Murcia,

21,13%

19,12%

15 Nafarroa / Navarra

Iruña / Pamplona,

9,48%

13,42%

16 País Valencià / C. Valenciana

Alacant / Alicante

11,48%

13,83%

Castelló de la Plana/ Castellón de la Plana

10,34%

14,29%

València / Valencia

26,32%

28,77%

17 Rioja, La

Logroño

15,05%

13,68%

España

Capitales

17,55%

17,88%

 

Hasta el año 1927 no se dividió la provincia de Canarias en dos, dando lugar a las provincias de Las Palmas de Gran Canaria y de Santa Cruz de Tenerife.

Como se puede apreciar el desequilibrio favorable, o la menor mortalidad correspondiente a su peso demográfico, se produjo en 18 capitales: Córdoba, Granada, Teruel, Zaragoza, Santa Cruz de Tenerife, Albacete, Guadalajara, Ávila, Burgos, Segovia, Valladolid, Tarragona, Gasteiz / Vitoria, Badajoz, Cáceres, Lugo, Murcia, Logroño.

Equilibrio en la distribución únicamente Santander

Entre el equilibrio y la media de las capitales españolas en 6 capitales: Jaén, Salamanca, Lleida, Donostia / San Sebastián, Ourense, Villa de Madrid.

Las 24 capitales restantes tuvieron un desequilibrio negativo.

Publicado con el Título (el 30 de marzo de 2020 a las 16:56.): Epidemia y Endemia (1900 a 1929) I

Las causas de mortalidad se clasifican como enfermedades infecciosas, enfermedades no transmisibles y causas no transmisibles.

De 1900 a 1929, durante esos 30 años murieron en España 14.435.930 personas. Lo que equivalía a 481.198 de media anual. Solamente el año 1918 se saldó con un Crecimiento Vegetativo (saldo de nacimientos descontando las defunciones) negativo de 83.521.

En este período España era un país con una población media entre los 4 Censos de población (1900, 1910, 1920, 1930) fue de 20.909.135 personas. Desde los 18,6 millones de principios de siglo a los 23,6 que había en el censo del año 1930..

La Gripe durante estos 30 años tuvo un impacto que causó en total 430.752 óbitos, equivalentes a 14.358 anuales. Eso quiere decir que no era una enfermedad desconocida.

La media fue superada en cinco años (1900 y 1907) y la conocida de 1918, con sus secuelas en 1919 y 1920. De estos años destacó el Año de la Gripe Española (1918) que certificó la defunción por Gripe de 147.114 personas, de un total de 695.758 muertos en el mencionado año.

En estos 30 años solamente las enfermedades infecciosas supusieron un total de 3.785.081. Si descuento la Gripe supusieron 3.354.329 defunciones. Las enfermedades infecciosas fueron las siguientes: Fiebre Tifoidea, Tifus, Viruela, Sarampión, Escarlatina, Coqueluche o Tosferina, Difteria, Neumonía, Meningitis simple, Tuberculosis pulmonar y Septicemia puerperal.

Si solamente se añaden otras dos causas la Bronquitis y la Diarrea y Enteritis con 3.095.126 defunciones. Se obtiene la cifra total de 6.449.455, equivalente a 214.982 personas de media muertas al al año.

Si exceptuamos la vacuna contra la viruela, en aquel momento no había para las citadas enfermedades ningún tipo de tratamiento. El tratamiento fundamental era la supresión del hacinamiento, de la higiene (personal y pública), el control de los alimentos y de las aguas potables, la supresión de aires insalubres. Los higienistas de la época demandaban la acción pública para que España se aproximase a los niveles de supervivencia de otros países.

 

Epidemia y Endemia (1900 a 1929) I

Las causas de mortalidad se clasifican como enfermedades infecciosas, enfermedades no transmisibles y causas no transmisibles.

De 1900 a 1929, en los 30 años murieron en España 14.435.930 personas, equivalentes a 481.198 de media anual. Solamente el año 1918 se saldó con un crecimiento vegetativo (nacimientos menos defunciones) negativo de 83.521.

En este período España era un país con una población media entre los 4 censos de población (1900, 1910, 1920, 1930) fue de 20.909.135 personas. Desde los 18,6 millones a los 23,6.

La gripe durante estos 30 años tuvo un impacto que causó en total 430.752 óbitos, equivalentes a 14.358 anuales. Esta media fue superada en cinco años (1900, 1907, 1918, 1919, 1920). De estos años destacó el Año de la Gripe Española (1918) que certificó la defunción por Gripe de 147.114 personas, de un total de 695.758 muertos en el mencionado año.

En los 30 años solamente las enfermedades infecciosas supusieron un total de 3.785.081, que si descuento la Gripe supusieron 3.354.329 defunciones. Las enfermedades infecciosas son las siguientes: Fiebre Tifoidea, Tifus, Viruela, Sarampión, Escarlatina, Coqueluche o Tosferina, Difteria, Neumonía, Meningitis simple, Tuberculosis pulmonar y Septicemia puerperal.

Si solamente se añaden otras dos causas la Bronquitis y la Diarrea y Enteritis con 3.095.126 defunciones. Se obtiene la cifra total de 6.449.455, equivalente a 214.982 personas de media muertas al al año.

Si exceptuamos la vacuna contra la viruela, en aquel momento no había para las citadas enfermedades ningún tipo de tratamiento. El fundamental era la supresión del hacinamiento, de la higiene (personal y pública), el control de los alimentos y de las aguas potables, la supresión de aires insalubres. Los higienistas de la época demandaban la acción pública para que España se aproximase a los niveles de supervivencia de otros países.

 

 

 

Universidad 2016-2017

Han transcurrido unos cuantos años desde que prepare el documento para una Universidad Alternativa del siglo XXI.

¿Cómo ha evolucionado la universidad?

El marco constitucional se mantiene. Las competencias se mantienen en las 17 nacionalidades o regiones del estado español, permaneciendo también las competencias del gobierno central en la UNED y en la UIMP.

Desde su derogada antecesora la LRU (Ley 11/1983 Orgánica de Reforma Universitaria) el marco legislativo cambió con la modificación de la LOU (Ley 6/2001 Orgánica de Universidades) por la LOMLOU (Ley 4/2007 Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Universidades) cuyo texto consolidado y actualmente vigente.

En el apartado de la Función de la Universidad se confirma mi análisis y se reafirma como doctrina imperante la subordinación de la Universidad al mercado.

Cuyo objetivo es la declaración del expediente de crisis de la Universidad Pública y su venta, a bajo precio, al grupo de presión correspondiente (agentes externos e intereses externos en los Consejos de Gobierno hasta un máximo de 3). La Universidad pasa a considerarse como un negocio que los gestores públicos no saben rentabilizar, optimizar o clasificar y han de ser vendidas al agente privado correspondiente

Los últimos actos de subordinación al mercado han sido de 2012 en adelante:

  1. La reducción de la financiación pública para el normal funcionamiento de las universidades por la “crisis económica”, agravando la insuficiente financiación precedente. ENDEUDAMIENTO DE LAS UNIVERSIDADES.
  2. La reducción de la plantilla de las universidades públicas por la denominada tasa de reposición 0. LIMITACIÓN DE LA CAPACIDAD DE TRANSMISIÓN DEL CONOCIMIENTO.
  3. La reducción de las cantidades destinadas a becas y ayudas al estudio, de las más bajas de la Unión europea. No hay que confundir cantidad (número de becas) con cantidad (euros destinados a cada becario) ni con el espíritu de dependencia del estudiante universitario de la capacidad económica de sus familias para mantenerlos fuera del mundo del trabajo. VULNERACIÓN DEL ACCESO A LA EDUCACIÓN.
  4. El disparatado incremento de las “Tasas” o precios públicos ha sembrado de “competitividad” y de “rankingmania” el acceso a la universidad. Es decir se ha trasladado a las familias de los estudiantes los costes de la reducción de la financiación. PRIVATIZACIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS.

Reseñaba en aquel entonces:

Por estas razones, entre otras, en nuestro sistema democrático es necesaria la exigencia de la Universidad laica como SERVICIO PÚBLICO con plena personalidad jurídica y como PROPIEDAD PLENA DE LA CIUDADANÍA, que es quién la financia con sus impuestos para tod@s, sin diferencia de clase, género, ideología y cuya función primordial es el desarrollo cultural y crítico de la sociedad, por medio del estudio, la investigación y el pleno ejercicio democrático y participativo de intercambio y transmisión del conocimiento de todos los sujetos que la componen.

Ante todo ha de estar plenamente integrada en la sociedad, participando como un agente activo que rompa con su autismo, convirtiéndose en un instrumento activo de transformación social al servicio de la libertad, la igualdad, la paz y el progreso social de los pueblos, sustentada en la interculturalidad como reconocimiento de cada identidad y como aportación enriquecedora de tod@s por medio del diálogo, la difusión y la transmisión libres.

El elemento legitimador esencial de este servicio público ha de ser la transparencia de sus objetivos, sus métodos y sus medios que la doten de suficiente prestigio como para que no pueda ser puesta en tela de juicio, nada más que para mejorarla.

Educación en la España franquista 1939 a 1975 II

La población española y la residente en Madrid  a lo largo de aquellos años tenía las siguientes características.

Población de España (Fuente Anuario INE 1973)

Hombres Mujeres Total
1940 12.580.405 13.607.494 26.187.899
1950 13.673.119 14.695.523 28.368.642
1960 15.020.007 15.883.130 30.903.137
1970 16.619.144 17.413.657 34.032.801

Incluye la población en las Colonias africanas

Población residente en Madrid (Fuente Censo)

Hombres Mujeres Total
1940 485.564 603.083 1.088.647
1950 738.826 879.609 1.618.435
1960 1.055.583 1.203.783 2.259.366
1970 1.478.182 1.642.760 3.120.942

En 1940 Madrid ciudad tenía una extensión de 68 kilómetros cuadrados. Su población estaba compuesta por 541.000 capitalinos, los 547.000 restantes procedían de la provincia un 5% y del resto del territorio y del extranjero.

Desde el año 1948 hasta 1954 la Villa de Madrid coloniza y expropia los siguientes municipios Carabanchel Alto y Bajo, Chamartín de la Rosa, Canillas, Canillejas, Barajas, Hortaleza, Vallecas. Desde  1951 El Pardo, Fuencarral, Aravaca, Vicálvaro y Villaverde. Supuso la centralización y la incorporación de 538 kilómetros cuadrados y de una población que según sus últimos censos ascendía a 330.000 habitantes.

Eso representaba que en el censo de 1950 (referencia 31-12) tuviese 757.000 capitalinos, 236.000 más que en 1940, pero procedían de la anexión al menos 261.000.

En el censo de 1970, ya integrados los habitantes de sus municipios colindantes, tendrá 1.454.000 capitalinos, algo menos de un 3% de proceden de la propia provincia y el resto 1.572.000 procedían del resto del territorio y del extranjero.

Durante todos estos censos predomina la presencia de la mujer en todos los grupo. La ciudad de Madrid representaba el 4% de la población española en 1940 y un 9% en 1970.

Si se observa la fecha de nacimiento en 1970, se obtiene:

Nacidos Edades Hombres Mujeres Total
1941 a 1945 29 a 25 106.780 115.757 222.537
1946 a 1950 24 a 20 120.840 126.557 247.397
1951 a 1955 19 a 15 118.722 122.302 241.024
346.342 364.616 710.958
Censo Todas 1.478.182  1.642.760 3.120.942
Porcentaje 23,43% 22,20% 22,78%

El número de personas residentes en Madrid, nacidas desde el final de la guerra, en edades susceptibles de acceder o haber accedido a estudios de enseñanza media y a estudios universitarios, suponía en 1970 de un 22,78%.

Más allá de este conjunto estaban los procedentes de otros territorios y de edades diferentes a las comprendidas en estos datos.

Universidad

En Madrid tenían su sede las siguientes Universidades la Complutense de Madrid, la Autónoma de Madrid (creada en 1968) y la Politécnica de Madrid (creada por agrupación de las existentes Escuelas de enseñanzas Técnicas en 1971) y la UNED (creada en 1972). También estaba presente el ICAI de la Pontificia de Comillas.

Evolución de la población universitaria matriculada en Facultades de Ciencias, Económicas, Derecho, Farmacia, Filosofía, Medicina y Veterinaria. En el curso 1972-1973 se incorporan como Facultades de Políticas y de Ciencias de la Información.

El punto de partida fue el curso 1940-1941 con 33.763 estudiantes en Facultades, de ellos 9.293 en Madrid.

Curso España Madrid
1955-1956 57.030 19.074
1960-1961 64.010 24.448
1965-1966 92.983 30.625
1966-1967 105.370 35.975
1967-1968 115.590 36.575
1968-1969 134.945 42.091
1969-1970 150.094 45.000
1970-1971 168.612 50.692
1971-1972 195.237 55.268
1972-1973 210.441 56.169
1973-1974 251.866 69.487
1974-1975 275.300 76.252

Escuelas Técnicas Superiores

El punto de partida fue el curso 1940-1941 con  1.731 estudiantes en Escuelas, de ellos  1.188 en Madrid.

Evolución de la población universitaria matriculada en Madrid en las Escuelas Técnicas Superiores de Arquitectura, Aeronáuticos, Agrónomos, Caminos, Industriales, Minas, Montes, Navales, Telecomunicaciones e ICAI en Madrid.

Los datos de España añaden Arquitectura de Barcelona y Sevilla, Agrónomos de Valencia, Industriales de Barcelona, Bilbao y San Sebastián, Textiles de Terrasa, Minas de Oviedo, Química de Sarria.

España Madrid
1955-1956 4.429 2.741
1960-1961 17.711 11.003
1965-1966 32.896 19.131
1966-1967 36.038 20.707
1967-1968 38.695 21.342
1968-1969 41.483 22.068
1969-1970 42.045 21.156
1970-1971 44.547 23.601
1971-1972 42.978 21.302
1972-1973 44.738 22.184
1973-1974 45.768 23.037
1974-1975 48.736 25.378

En las Escuelas Superiores se concentraba la enseñanza en los centros de Madrid entre un 60% en los años 50 y un 50% en los últimos cursos de la dictadura años setenta. Mientras que en las Facultades estaba más distribuida la población universitaria en 1960 un pico de un 38% en Madrid, pero siempre en torno a un 30% y descendiendo a un 27% a partir de 1972.

La población universitaria de las Facultades y de las Escuelas Técnicas Superiores supuso en la ciudad de Madrid un tránsito desde los 10.481 estudiantes de 1940-41, a los 21.815 de 1955-56, a los 66.156 de 1969-1970 y a los 101.630 de 1974-1975.

Asentamientos humanos

Diccionario de la Real Academia Española

(solamente he incorporado las acepciones propias del español castellano)

Definiciones de asentamientos de población

Diferentes Formas de vida Se consideran opuestas la Nómada (excluye la temporalidad de la permanencia) y la Sedentaria (excluye la cotidianeidad del desplazamiento y el retorno).

Nómada

Que está en constante viaje o desplazamiento.

Dicho de un individuo, de una tribu, de un pueblo: Carente de un lugar estable para vivir y dedicado especialmente a la caza y al pastoreo.

Sinónimo: Ambulante, Bárbaro, Bohemio, Colono, Errante, Excursionista, Extranjero, Extraño, Foráneo, Forastero, Itinerante, Intruso, Migrante, Móvil, Pasajero, Peregrino, Transeunte, Trashumante, Turista, Vagabundo, Viajante, Viajero, Visitante.

Sedentaria

Dicho de un animal: Que, como los pólipos coloniales, carece de órganos de locomoción durante toda su vida y permanece siempre en el mismo lugar en que ha nacido, y que, como los anélidos del tipo de la sabela, pierde en el estado adulto los órganos locomotores que tenía en la fase larval y se fija en un sitio determinado, en el que pasa el resto de su vida.

Dicho de una tribu o de un pueblo: Dedicado a la agricultura, asentado en algún lugar, por oposición al nómada.

Sinónimo: Estable, Estático, Fijo, Inmóvil. Permanente.

Diferentes tipos de asentamiento y alojamiento

Aduar.- 

Conjunto de tiendas y viviendas pobres que se levantan en zonas marginales y forman un poblado.

Campamento de beduinos, formado por tiendas y chozas.

Alcazaba.-

Recinto fortificado, dentro de una población murada, para refugio de la guarnición.

Alcázar.-

Casa real o habitación del príncipe, esté o no fortificada.

Aldea.-

Pueblo de escaso vecindario y,por lo común, sin jurisdicción propia.

Alfoz.-

Conjunto de diferentes pueblos que dependen de otro principal y están sujetos a una misma ordenación.

Arrabal, término o pago de algún distrito, o que depende de él.

Alquería.-

Casa de labor, con finca agrícola, típica del Levante peninsular.

Conjunto reducido de casas.

Aposento.-

Espacio entre tabiques de una vivienda

Área metropolitana.-

Unidad territorial dominada por una gran ciudad o metrópoli en cuyo entorno se integran otros núcleos de población, formando una unidad funcional, con frecuencia institucionalizada.

Arrabal.-

Barrio fuera del recinto de la población a la que pertenece.

Cada uno de los sitios extremos de una población.

Población anexa a otra mayor.

Asentamiento.-

Instalación provisional de colonos o cultivadores en tierras no habitadas o cuyos habitantes son desplazados.

Fase final de un movimiento migratorio.

Barraca.-

Caseta o albergue construido toscamente y con materiales ligeros.

En las huertas de Valencia y Murcia, casa de labor, hecha de adobes y con tejado de cañas a dos vertientes muy inclinadas.

Barriada.-

Barrio, especialmente en la periferia de una ciudad y formado por construcciones de baja calidad.

Barrio.-

Cada una de las partes en que se dividen los pueblos y ciudades o sus distritos.

Grupo de casas o aldeas dependientes de otra población, aunque estén apartadas de ella.

Behetría.-

Antiguamente, población cuyos vecinos, como dueños absolutos de ella, podían recibir por señor a quien quisiesen.

Buhardilla.-

Parte de un edificio situada inmediatamente debajo del tejado, con techo en pendiente y destinada a vivienda.

Burgo.-

Aldea o población muy pequeña, dependiente de otra principal.

En la Edad Media, fortaleza construida por los nobles feudales para vigilar los territorios de su jurisdicción, donde se asentaban los gremios, entre otros, de comerciantes y artesanos.

Cabaña.-

Construcción rústica pequeña, de materiales pobres, destinada a refugio o vivienda.

Casa pequeña de una sola planta que se suele construir en parajes destinados al descanso.

Casa.-

Edificio para habitar.

Casal.-

Casa de Labor.

Caserío.-

Conjunto formado por un número reducido de casas.

Caserón.-

Casa muy grande y destartalada.

Caseta.-

Casa pequeña que solo tiene el piso bajo.

Casona.-

Casa señorial antigua.

Castillo.-

Lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones.

Castro.-

Poblados prerromanos.

Poblado fortificado en la Iberia romana.

Chabola.-

Vivienda de escasas proporciones y pobre construcción, que suele edificarse en zonas suburbanas.

Chamizo.-

Tugurio sórdido de gente de mal vivir.

Choza.-

Cabaña

Ciudad.-

Conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas.

Título de algunas poblaciones que gozaban de mayores preeminencias que las villas.

Ciudadela.-

Recinto de fortificación permanente en el interior de una plaza, que sirve para dominarla o de último refugio a su guarnición.

Comarca.-

Territorio que, en un país o una región, se identifica por determinadas características físicas o culturales.

Entidad administrativa compuesta por una pluralidad de municipios en el seno de una provincia.

Conurbación.-

Conjunto de varios núcleos urbanos inicialmente independientes y contiguos por sus márgenes, que al crecer acaban formando una unidad funcional.

Convento.-

Casa o monasterio en que viven los religiosos o religiosas bajo las reglas de su instituto.

Cortijo.-

Finca rústica con vivienda y dependencias adecuadas, típica de amplias zonas de la España meridional.

Covacha.-

Vivienda o aposento pobre, incómodo, oscuro, pequeño.

Cueva.-

Cavidad subterránea más o menos extensa, ya natural, ya construida artificialmente.

Distrito.-

Cada una de las demarcaciones en que se subdivide un territorio una población para distribuir y ordenar el ejercicio de los derechos civiles y políticos, o de las funciones públicas, o de los servicios administrativos.

Edificio.-

Construcción estable, hecha con materiales resistentes, para ser habitada o para otros usos.

Estado.-

Forma de organización política, dotada de poder soberano ei ndependiente, que integra la población de un territorio.

En ciertos países organizados como federación, cada uno de los territorios autónomos que la componen.

País soberano, reconocido como tal en el orden internacional, asentado en un territorio determinado y dotado de órganos de gobierno propios.

Conjunto de los poderes y órganos de gobierno de un país soberano.

Estancia.-

Aposento, sala o cuarto donde se habita ordinariamente.

Mansión, habitación y asiento en un lugar, casa o paraje.

Finca.-

Propiedad inmueble, rústica o urbana

Granja.-

Hacienda de campo dentro de la cual suele haber un caserío donde se recogen la gente de labor y el ganado.

Habitación.-

En una vivienda, cada uno de los espacios entre tabiques destinados a dormir, comer, etc.

Lugar destinado a vivienda.

Habitáculo.-

Recinto de pequeñas dimensiones destinado a ser ocupado por personas o animales.

Hacienda.-

Finca agrícola.

Hogar.-

Sitio donde se hace la lumbre en las cocinas, chimeneas, hornos de fundición, etc.

Casa o domicilio.

Familia, grupo de personas emparentadas que viven juntas.

Centro de ocio en el que se reúnen personas que tienen en común una actividad, una situación personal o una procedencia.

Jurisdicción.-

Término de un lugar o provincia.

Territorio en que un juez ejerce sus facultades de tal.

Poder o autoridad que tiene alguien para gobernar.

Autoridad, poder o dominio sobre otro.

Localidad.-

Lugar o pueblo.

Lugar.-

Población pequeña, menor que villa y mayor que aldea.

Ciudad, villa o aldea.

Lugar que estaba sujeto a un señor particular, a distinción de los realengos.

Mansión.-

Casa suntuosa.

Masía.-

Casa de labor, con finca agrícola y ganadera, típica del territorio que ocupaba el antiguo reino de Aragón.

Merindad.-

Distrito con una ciudad o villa importante que defendía y dirigía los intereses de los pueblos y caseríos sitos en su demarcación.

Sitio o territorio de la jurisdicción del merino (juez).

Metrópoli.-

Nación, u originariamente ciudad, respecto de sus colonias.

Ciudad principal, cabeza de la provincia o Estado.

Monasterio.-

Casa o convento, ordinariamente fuera de poblado, donde viven en comunidad los monjes.

Morada.-

Lugar donde se habita

Municipio.-

Entre los romanos, ciudad principal y libre, que se gobernaba por sus propias leyes y cuyos vecinos podían obtener los privilegios y derechos de los ciudadanos de Roma.

Entidad local formada por los vecinos de un determinado territorio para gestionar autónomamente sus intereses comunes.

Nación.-

Del latín natio, nationis lugar de nacimiento

Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo Gobierno.1

1El concepto de Nación tal como lo entendemos hoy, con su intrínseco componente político, no surge hasta finales del siglo XVIII, coincidiendo con el fin del Antiguo Régimen y el inicio de la Edad Contemporánea (período de tiempo comprendido entre la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América o la Revolución francesa y la actualidad).

(Aparejada lleva la palabra Nacionalidad.- Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación. Vínculo jurídico de una persona con un estado.)

País.-

Territorio, con características geográficas y culturales propias, que puede constituir una entidad política dentro de un Estado.

Territorio constituido en Estado soberano.

Palacio.-

Casa solariega de una familia noble.

Casa suntuosa, destinada a habitación de grandes personajes, o para las juntas de corporaciones elevadas.

Casa destinada para residencia de los reyes.

Parroquia.-

Conjunto de feligreses.

Piso.-

Conjunto de habitaciones que constituyen vivienda independiente en una casa de varias alturas.

Población.-

Conjunto de personas que habitan en un determinado lugar.

Conjunto de edificios y espacios de una ciudad.

Conjunto de individuos de la misma especie que ocupan determinada área geográfica.

Poblado.-

Población, ciudad, villa o lugar.

Provincia.-

En la antigua Roma, territorio conquistado fuera de Italia, sujeto a las leyes romanas y administrado por un gobernador.

Distrito de los diferentes en que divide un territorio una orden religiosa y que contiene determinado número de casas o conventos.

Demarcación territorial administrativa de las varias en que se organizan algunos Estados o instituciones.

Pueblo.-

Ciudad o villa.

Población de menor categoría.

Conjunto de personas de un lugar, región o país.

Quinta.-

Casa de campo, cuyos colonos solían pagar como renta la quinta parte de los frutos.

Rancho.-

Lugar fuera de poblado, donde se albergan diversas familias o personas.

Choza o casa pobre con techumbre de ramas o paja, fuera de poblado.

Región.-

Porción de territorio determinada por caracteres étnicos o circunstancias especiales de clima, producción, topografía, administración, gobierno, etc.

Cada una de las grandes divisiones territoriales de una nación, definida por características geográficas, históricas y sociales, y que puede dividirse a su vez en provincias, departamentos, etc.

Todo espacio que se imagina ser de mucha capacidad.

Residencia.-

Lugar en que se reside.

Casa en que se vive.

Casa donde conviven y residen, sujetándose a determinada reglamentación, personas afines por la ocupación, el sexo, el estado, la edad, etc.

Edificio donde una autoridad o corporación tiene su domicilio o donde ejerce sus funciones.

Señorío.-

Territorio perteneciente al señor.

Tabuco.-

Aposento pequeño.

Territorio.-

Terreno o lugar concreto, como una cueva, un árbol o un hormiguero, donde vive un determinado animal, o un grupo de animales relacionados por vínculos de familia, y que es defendido frente a la invasión de otros congéneres.

Porción de la superficie terrestre perteneciente a una nación, región, provincia, etc.

Tugurio.-

Habitación, vivienda o establecimiento pequeño y de mal aspecto

Urbe.-

Ciudad, especialmente la muy populosa.

Villa.-

Población que tiene algunos privilegios con que se distingue de las aldeas y lugares.

Villoría.-

Casería o casa de campo.

Villorrio.-

Población pequeña y poco urbanizada.

Vivienda.-

Lugar cerrado y cubierto construido para ser habitado por personas.

Pensiones, pensionistas y asalariados actuales

Cuando uno lee en la prensa, escucha en la radio, ve en la televisión LAS PENSIONES SON UN GASTO QUE SE DESBOCARÁ POR LA ESPERANZA DE VIDA Y NO PODRÁ MANTENERSE.

Cuando uno ve una campaña como la de ANULAR EL IRPF A LOS PENSIONISTAS

Parece que las pensiones contributivas (ingresos acumulados en la hucha del Estado por nuestras cotizaciones) a lo largo de la vida laboral y por las que en su día abonamos nuestro IRPF se hayan convertido en una dádiva o limosna que tiene a bien darnos el Gobierno. Un Gobierno que se arroga como un monarca absoluto la titularidad de los ingresos públicos.

Parece que el incremento de la productividad de los asalariados en las empresas es algo que solamente debe redundar en beneficio de las empresas. Volvemos a los entes impersonales, con derechos y sin obligaciones, pues piden cualificación que aporta el asalariado, sin que revierta a la mejora de la calidad de vida en general. Rajoy dixit sube el PIB, pero pensionistas y asalariados se preguntan que donde están los beneficios de la subida del PIB.

Los bancos tuvieron su boquete especulativo y, allí fue el Gobierno, dio alegremente nuestro dinero que no volveremos a ver. Rajoy invierte en fracaso bancario aumentando la deuda pública, que es nuestra deuda personal. Sin embargo es bondadoso y concede un préstamo a devolver (para arruinarla) a la Tesorería General de la Seguridad para pagar las pensiones.

Los pensionistas votan aparentemente a las fuerzas conservadoras, eso nos dicen de las encuestas, y los jóvenes ni se plantean las pensiones. Cuando te digan tu padre, tu madre, tu tío, tu tía, tu conocido, tu conocida que no pueden cobrar una pensión, ya que la hucha está vacía. ¿Qué dirás? Pedirás que te bajen los impuestos en 100 euros al mes para poder malmantener a los tuyos (populismo de bajar impuestos).

Piensa que a ti te habrán suprimido el derecho a percibir la pensión. Si ahora no luchas y defiendes las pensiones porque piensas que no va contigo. Olvidate del derecho a una vejez digna. Y te dirán todavía más:

PAGATE UN FONDO DE PENSIONES PRIVADO, YA QUE EL GOBIERNO SIN NINGUNA VERGUENZA HABRÁ SAQUEADO Y DESTRUIDO EL SISTEMA PÚBLICO DE PENSIONES PARA EL QUE COTIZAS.

TE MODIFICARÁ CON EFECTO RETROACTIVO LA LEY PARA “GARANTIZAR EL SISTEMA”.

¿CUÁNTOS PACTOS DE TOLEDO DICEN QUE HARÁN FALTA?

¿DONDE FUE A PARAR EL EXCEDENTE DE LA TESORERÍA DE LA SEGURIDAD SOCIAL, CUANDO NO HABÍA DEFICIT?

Pensar es importante. La cabeza sirve para algo más que para tener pelo. Si solo es para el pelo perpetuaremos y seremos cómplices del saqueo de los bienes públicos, los que son de todos.

Malvendimos las empresas públicas. Admitimos el hundimiento de las Cajas de Ahorros. Regalamos millones a los Bancos. Desmantelamos la Sanidad y la Educación encubriendolo con la libertad de elección. Nos vendieron a los Planes privados de pensiones. Asumimos deudas de sus amigos en autopistas a ninguna parte. Hacemos obras faraónicas para que pasen carros de bueyes y dejamos caminos vecinales para el tráfico de mercancías, eso si de camiones, no sea que se vea afectada la patronal del transporte. Pasamos cuando el Estado se endeuda hasta el límite para la “defensa” y se reducen los recursos de Autonomías y Ayuntamientos.

Madrid finisecular, nuevo modelo demográfico

Antonio Camarero.- Madrid finisecular, nuevo modelo demográfico.- Madrid 1985. Páginas 290-300.

Volumen 2. Madrid en la sociedad del siglo XIX. Capas populares y conflictividad social. Abastecimiento. Población y crisis de subsistencias. Cultura y Mentalidades.

Hay ocasiones en las que de antemano resulta difícil hacer del todo comprensible a la mayoría de las personas la importancia, percibida y comprobada por uno mismo, que puede tener un campo de investigación, sobre todo cuando se le posterga siempre, diciendo, sin embargo, que es imprescindible para la comprensión de multitud de fenómenos. Curiosa paradoja: siendo la demografía o, mejor dicho, el estudio de la población imprescindible para hacer historia, como ofrece la dificultad de “trabajar con números”, más vale dejarla en manos de otra gente que no son historiadores.

Todos los historiadores estamos acostumbrados a los datos monótonos, aburridos y, como mucho, curiosos, que nos proporciona el prolífico mundo cuantitativo de la demografía. Pero ello se debe, en especial, a nuestra dependencia habitual, por una parte, de los sociólogos y, por otra, de los geógrafos y urbanistas. Esta dependencia, de unos años a esta parte, ha comenzado a romperse en distintos frentes tanto nacionales como internacionales; destaca, por ejemplo, la labor de Fleury y Henry, en Francia; Brown, Hollingsworth, McKeown, Ringrose, Wrigley y otros, en el mundo anglosajón; etc. Ya es posible apreciar algunos resultados autónomos, con un contenido histórico, en una especialización interdisciplinaria como la demografía.

Cuando se me sugirió que preparase esta comunicación tuve la impresión de que podía convertirse en un amenazador bombardeo de datos. En cambio, debía servir para informar de los caminos por donde discurren hoy en día los estudios de demografía histórica madrileña. He procurado mantener un tono moderado, para no cansar a los asistentes, sin dejar por ello de informarles suficientemente.

Entremos en materia. Todos los historiadores madrileños hemos visto datos demográficos, unos más organizados, otros más descabalados; pero a fin de cuentas conocemos y tenemos forjada una opinión sobre las características demográficas de la Villa y Corte, entre las cuales destaca el rápido ascenso de la población madrileña en el siglo XIX, que parte de unos 170.000 habitantes a principios de siglo, llega a los 220.000 en el año 48 y supera el medio millón a principios del XX.

También tenemos noticias más o menos exactas de la evolución de las tasas de natalidad, de mortalidad total y de mortalidad infantil, de su crecimiento ideal1 y real2 y de su saldo o balance migratorio. Hasta aquí nos encontramos en el mismo lugar, más o menos conocido en profundidad, con mayor interés para unos y menor para otros.

El gran dilema se plantea cuando se han de tratar estos datos históricamente. Para ello resulta imprescindible una concepción teórica de la historia que no se vea entorpecida por rigideces, un método de tratamiento de estos datos que sepa incorporar elementos metodológicos de otras especialidades científicas, y unas técnicas operativas que rompan con los clichés establecidos por otras especialidades.

Por ejemplo: no es lo mismo que se hable de un Crecimiento Ideal autóctono de cien nuevos habitantes, nacidos en Madrid e hijos de madrileños, que de un Crecimiento Ideal dependiente o, lo que es igual, que de cada centena de recién nacidos en Madrid setenta sean hijos de inmigrantes.

Ambos casos, en este ejemplo, nos aportan en términos puramente cuantitativos un crecimiento ideal de cien nuevos habitantes, pero difieren ostensiblemente en cuanto a sus características sociales y, por tanto, históricas.

Si no hay un modo estructurado de tratar los datos, éstos quedan convertidos en un mero número positivo, con todas las connotaciones despectivas que el término lleva implícitas; un dato tan pobre y carente de validez para la historia social -a lo mejor no para otra ciencia- como la desnudez de una fecha o el nombre aislado de un político.

Como dice Carmen del Moral: “No vamos a tener en cuenta (…) ninguno de los hechos característicos de la típica historia externa: ni debates de las Cortes, ni caída y subida de ministerios (…) [que] no contribuye a aclarar los hechos oscuros de nuestra problemática histórica, sino que, por el contrario, añade tal desorden, que a juzgar a simple vista por ellos, el siglo XIX y los primeros años del XX son lo que se proponen nuestros peores manuales históricos: una sucesión ininterrumpida de ministerios, partidos y ministros. Nada más deformador que esta idea, pues la historia contemporánea de España es de una coherencia absoluta, y si no se buscan las raíces de esa coherencia, quedarse en el plano exterior es contribuir deliberadamente al desorden mental”3.

Cuando se empieza a bucear entre los padrones, los censos, los registros de defunciones, nacimientos y nupcias, es constante el asalto de una pregunta: ¿cómo se podría explotar la riqueza de datos que estas fuentes documentales ofrecen con los medios tan artesanales de trabajo de que disponemos los historiadores?

Pues sí, pese a la falta de medios, es posible que avancen las investigaciones demográficas, porque son un soporte básico para la historia social y, especialmente, para la historia de las mentalidades. Olvidemos de una vez las frases hechas y entremos en la investigación.

La demografía histórica permite que comprendamos y conozcamos la historia de los hombres que conforman una sociedad determinada. Esa historia, escrita con minúscula, de los avances y retrocesos en la calidad de vida, de las costumbres matrimoniales, de las diferencias que hay entre la natalidad de una familia urbana y una de inmigrantes, etc.

Hasta hace muy pocos años se ha hablado de la población como un simple apéndice con un comportamiento diferenciador en las coyunturas críticas (económicas o sociales): el motín, la huelga, la acción epidémica. A partir de aquí se desarrollaba el planteamiento de que la presencia de una coyuntura desfavorable, que elevaba la incidencia de la mortalidad, era el resultado de que la estructura social de la población se encontraba desatendida, abandonada. Y a veces hasta sorprendía que el foco epidémico se hubiese desarrollado entre las capas dominantes, lo cual confirmaba de paso el carácter interclasista de la muerte. Así, economistas e historiadores quedaban, al menos en apariencia, muy satisfechos con sus conclusiones. Sin embargo, las desatenciones a que se encuentra sometida la población suelen ser comprobables.

Veamos el caso madrileño. He aquí una sociedad que se comporta “mecánicamente”: por los altos imperativos económicos, masas y masas de población se trasladan del campo a la ciudad en pro de un mejor nivel de vida. Pero esta concepción del “comportamiento mecánico” cae por su propio peso si analizamos la tasa de mortalidad media madrileña, superior a la española4

Es preciso, por tanto, pararse a reconsiderar. Antes que nada observamos la estrecha relación dinámica entre todos los componentes del medio natural en el que se desenvuelve el ser humano: los naturales, como el propio hombre, y los productos de la cultura y la acumulación de aprendizaje de la especie humana. En este contexto, y no en otro, se encuentra el hombre-población sobre el planeta Tierra5.

Dentro de dicha interrelación existe una esfera dominante supraindividual, que consiste en la forma de organizarse que tiene el colectivo social; pero esta organización es dominante para el hombre-población.

Si nos trasladamos en el tiempo a comienzos del siglo XIX, comprobaremos que la mayor parte de la población se encuentra organizada, desde un punto de vista económico, como una sociedad predominantemente rural. Dicho de otro modo, la estructura económica española de principios del siglo XIX se corresponde con un Modo de Producción Feudal, que empieza a encontrar serias limitaciones ante las posibilidades ofrecidas por el mercado mundial, ya puestas de manifiesto a lo largo del siglo XVIII.

Ante la acción social de conflicto surgida contra este modo de producción, las capas dominantes desencadenan una serie de respuestas que desemboca en el intento de transformación social de las estructuras económicas. Es la transición al Modo de Producción Capitalista. Todo ello produce la puesta en circulación en el mercado del medio de producción básico de la sociedad (la tierra), mediante las desamortizaciones y expropiaciones, que adjudican a señores con derechos jurisdiccionales unos derechos de posesión que nunca les habían pertenecido6. Como consecuencia, el hombre-población adoptará una serie de actitudes y comportamientos que permitirán la formación de un mercado de trabajo dependiente de las actuaciones emprendidas por los grupos dominantes.

Otra de las respuestas de las capas dominantes, con una incuestionable repercusión en la población, son las medidas adoptadas para evitar la emigración fuera de España7. Disminuyen entonces los cauces fundamentales de comunicaciones para el hombre-población, que en adelante intentará resolver su problema de inmediato, la subsistencia, con la emigración clandestina, desde luego minoritaria8. Como consecuencia, se produce un estancamiento en el desarrollo de la población, porque no están consolidadas las estructuras productivas que permitan tal desarrollo. Las cifras cantan: hay un crecimiento lento y tortuoso de unos ochenta mil habitantes por año a lo largo del siglo pasado, si aceptamos las cifras del Censo de 1797. Pero más notorio, si cabe, sería el caso madrileño, que hace que la ciudad, en cincuenta años, tenga un crecimiento de 1.000 habitantes (167.000 en 1797 y 217.000 en 1848), lo cual denotaría un equilibrio en su población.

Será a partir de la introducción de los medios de comunicación modernos (el ferrocarril) y de la seguridad en los desplazamientos (gracias a la creación de la Guardia Civil9, cuando el hombre-población empiece a considerar sus posibilidades de desplazamiento interior. Ante la carencia de recursos en su medio natural conocido al margen del sistema (mediante el “bandidaje”) por las medidas de seguridad adoptadas, inicia la búsqueda de un nuevo medio que permita su subsistencia. La puesta en marcha del ferrocarril10 coincide con la necesidad de crear un mercado interior que permita el intercambio de mercancías con seguridad y, entre ellas, la más preciada en el Modo de Producción Capitalista: la fuerza de trabajo.

Una vez consolidados los medios de migración interior, que financian precisamente los desheredados de la tierra11, en su nómada peregrinar en busca de la supervivencia, se produce la consabida apertura de las posibilidades migratorias hacia el exterior12.

En síntesis, los cambios en las relaciones sociales de producción introducen unas condiciones diferenciadas y diferenciadoras en el hombre-población, tanto como fuerza de trabajo propiamente dicha como en su respuesta ante la vida (según se enfrenten o acaten el sistema). En términos económicos, reestructura la población, adecuándola a las necesidades del nuevo sistema productivo, ya sea por medio de la fijación de los hombres a la tierra (Modo de Producción Feudal), ya sea por la usurpación de los medios de producción, que arroja a los hombres al nomadismo del mercado de trabajo capitalista.

El Modo de Producción obliga al hombre-población a trasladarse o asentarse, según las necesidades del sistema productivo.

Estas matizaciones conceptuales pueden arrojar alguna luz en el estudio de la demografía histórica que facilite la comprensión de nuestra realidad más inmediata. La demografía está en el sistema productivo, forma parte de él, pero no es un “apéndice mecánico” en sus respuestas, porque no es lo mismo hablar del sistema productivo y la población que de la población en el sistema productivo13.

Entrando en un terreno más concreto y conocido como sería nuestra ciudad en el siglo pasado, tendríamos un modelo demográfico sustentado en el crecimiento y en la dependencia de una inmigración que se asienta en Madrid.

Apuntamos la definición de un modelo demográfico porque establece una forma específica de poblamiento diferente de los anteriores períodos históricos y abarca, cuando menos, un lapso temporal de unos ochenta años (1848-1930).

Los rasgos más distintivos del nuevo modelo demográfico serían: población autóctona y foránea, ruptura de los comportamientos demográficos urbanos y repercusiones en la mortalidad estructural.

Por población autóctona entiendo la natural de Madrid propiamente dicha, es decir, la urbana con unos hábitos y costumbres específicos y una raigambre diferenciadora de una ciudad cortesana con una estructura feudal de clases sociales. En el concepto de población foránea se engloban desde las clases ascendentes dentro de la nueva sociedad, que buscan la proximidad al centro decisorio del sistema, los clientes de la capital de España (asentadores, especuladores, agiotistas, absentistas, aventureros, et.) hasta los hombres procedentes del nomadismo engendrado por el Modo de Producción Capitalista; este núcleo de población foránea tendrá, en un corto espacio de tiempo, un peso específico, cuantitativamente hablando, superior al de la población autóctona y será el introductor de unos hábitos y costumbres distintos, transformadores de los específicamente urbanos14.

Y digo que se produce una ruptura en los comportamientos demográficos urbanos, a raíz de la alteración del equilibrio de crecimiento real e ideal, cuando la ciudad ha mantenido durante años un crecimiento real basado en el movimiento natural de su población, amén de las posibles incorporaciones de inmigrantes estables o coyunturales, y se convierte en una ciudad cuyo crecimiento no depende de su crecimiento natural, sino casi exclusivamente de las incorporaciones migratorias15.

De tal crecimiento dependiente surgen las alteraciones de la mortalidad estructural. La mortalidad estructural es la producida por las enfermedades contagiosas e infecciosas, cuyo origen no tiene por qué ser epidémico. No se incluye aquí la mortandad producida por accidentes laborales y mecánicos, porque se corresponde en términos cuantitativos con otra esfera de los comportamientos o pautas demográficas propias de una infraestructura sanitaria dotada de medios y de la penuria laboral existente, si bien ambas explicarían y corroborarían con sus datos las argumentaciones de la mortalidad estructural16.

Al mismo tiempo, podemos unificar las diferencias fundamentales y el comportamiento que éstas ofrecen:

  1. Población autóctona que mantiene los comportamientos demográficos y la mortalidad estructural.

  2. Población foránea que altera los comportamientos demográficos y la mortalidad estructural.

  3. Población autóctona que altera los comportamientos demográficos y la mortalidad estructuras.

  4. Población foránea que mantiene los comportamientos demográficos y la mortalidad estructural.

No introduzco las variantes correspondientes al mantenimiento y la alteración diferenciadas entre los comportamientos demográficos y la mortalidad estructural, porque van estrechamente asociados.

Estos cuatro grupos se diferencian, se entremezclan e introducen un nuevo tipo de estructura demográfica madrileña, cuyo modelo se inicia alrededor de los años 50 y se asienta y consolida en los años de la Restauración.

Las explicaciones son obvias. En la ciudad de Madrid empiezan a efectuarse cambios urbanísticos-estructurales de consideración (accesos ferroviarios, desarrollo de mercados, necesidad de ampliación de avenidas, etc.) a partir de los años 50. También consolida su papel centralizador de la administración y de los servicios, hasta convertirse en capital financiera y de transacciones comerciales, cuando el principal comprador a escala nacional es el Estado. Esto es, adecúa la ciudad a un nuevo Modo de Producción, el cual requiere unas transformaciones sociales, económicas y de infraestructura. La respuesta no se deja esperar: una gran masa de población se traslada a la Villa17. Basta una década de transformaciones estructurales del viejo sistema productivo, para que la población experimente un crecimiento superior al que tuvo en el medio siglo precedente.

Los pasos que se inician desde ese momento van a engendrar los grupos anteriormente apuntados: el grupo autóctono y el foráneo, con sus peculiares características.

En demografía, como en todos los campos que operan con el mundo cuantitativo, es imprescindible desagregar los datos estad ´siticos para llegar a unas conclusiones lo más ajustadas posibles y cercanas a la realidad.

Recuérdese la falacia del conocido silogismo: “si en Madrid hay dos habitantes y uno se come un pollo, estadísticamente hablando cada uno se ha comido medio pollo”.

Los mismos errores se comenten en demografía. Tan ardua es la tarea de trabajar con medios geográfico-territoriales comunes, por las constantes reformas administrativas, que se tiende a trabajar con distritos que no se corresponden entre sí en extensión, aunque mantengan la misma denominación (es el caso de las reformas de 1885 y 1902), en los casos que se intenta una mayor desagregación, o con los datos totales de la ciudad. Dicho de otra manera seguimos con la cuenta del medio pollo por habitante.

Para no caer en un error tan burdo, resulta imprescindible adecuar la infraestructura administrativa al devenir de la población. Así, realizaremos una valoración analítica coherente, lo más desagregada posible, que permita vislumbrar un horizonte real, que posibilite afirmar que uno se ha comido un pollo, mientras que su vecino está muerto de hambre.

Madrid inicia su reestructuración como resultado de un Proceso de transición a un nuevo sistema productivo que altera sus coordenadas de crecimiento natural. Estas coordenadas son cambiadas por una masiva migración, que da un rápido vuelco a su estructura demográfica. Además, dicha ciudad viva, en movimiento, carece de capacidad de absorción de los contingentes de inmigrantes percibidos. Dos carencias primordiales motivan esta incapacidad de absorción: la escasez de puestos de trabajo, con el consiguiente abaratamiento de la mano de obra (lo cual reproduce las condiciones de penuria del campo español con un bajísimo consumo), y la infraestructura deficiente, caracterizada por la escasez de viviendas y servicios higiénico-sanitarios, entre otras cosas, lo cual encarece los alquileres y provoca el hacinamiento y la subida espectacular de la mortalidad estructural18.

Ambas carencias repercuten de manera diferente en los grupos anteriormente señalados, dado que el madrileño autóctono y el foráneo que lleva años asentado en la ciudad siguen sometidos a las mismas condiciones de habitabilidad de sus viviendas, que reúnen mejores o peores condiciones, pero de hecho no tienen por qué ver alteradas sus habitaciones. No obstante, este grupo de individuos se encuentra con un componente nuevo que va a cambiar su situación laboral y de vida al ofertar una mano de obra más competitiva tanto en las capas dominantes como en las capas populares, introduciendo un alto grado de movilidad social.

En cambio, el foráneo de reciente incorporación tendrá que integrarse en el ritmo urbano, con escasas posibilidades adquisitivas y en franca competencia por su espacio vital. Se dará, así lugar a una población que manifiesta vivir mejor de lo que realmente vive, a una “escoria” social que ha agotado sus recursos y hace de Madrid un punto obligado de destino, a una “clase agrícola” que vive aceptando nuevas pautas de conducta, etc. Unos se hacinan en las viviendas en condiciones miserables, otros empujan a parte de la población a escalones sociales inferiores.

Los resultados no se dejan esperar y la ciudad se convierte en un hormiguero humano, con un sistema productivo que es incapaz todavía de requerir de una forma estable tan abundante mano de obra. Pero el flujo humano continúa con los problemas ante la incapacidad de orientar las inversiones, que buscan la obtención de rápidos rendimientos, hacia una política de vivienda e infraestructura que dote de servicios básicos a la población y permitan la absorción de la mano de obra, al posibilitar unas condiciones mejores de salubridad habitacional. El goteo se transforma en un mar de muerte que convierte la Villa en una auténtica contradicción con un crecimiento ideal negativo, en contraposición con la España rural, cuyo balance es positivo, y con un crecimiento real superior a la media española.

Si proseguimos con los criterios clásicos, las tasas de Madrid difieren ostensiblemente de las nacionales. Cabe aquí establecer el nuevo criterio en los estudios demográficos madrileños, ya que no caben más especulaciones gratuitas.

¿Quién soporta esta sangría? ¿Madrid y su población autóctona o su población foránea? ¿Las capas populares?

Ante este dilema, la respuesta inmediata es que mueren los menores de un año en una elevada proporción y representan el equis por mil de la mortalidad. Pero reitero la pregunta anterior: ¿de la población autóctona o de la foránea?, ¿de las clases dominantes o de las marginales?

En líneas generales, esta sería la situación iniciada a finales de los años 40 y que se ve consolidada como modelo en los años de la Restauración, que estará vigente durante una parte importante del siglo XX, consistente en un crecimiento poblacional superior al español, que se contradice con su inferior tasa de natalidad y su superior tasa de mortalidad. Es decir, nacen menos personas y mueren más que en el conjunto de España; sin embargo, su crecimiento es superior. Por tanto, establece un modelo de crecimiento demográfico dependiente del movimiento migratorio.

En el Modo de Producción Capitalista la tendencia a la migración del campo a la ciudad es un hecho indiscutible, por la elevada demanda de mano de obra que exige el proceso de industrialización, y por el excedente demográfico rural generado por la tendencia ascendente de la mecanización que sustituye la mano de obra por maquinaria o nuevas técnicas de cultivo. Pero en el caso madrileño no se debe mantener este criterio como base receptora de inmigrantes, pues es harto conocido que el proceso de industrialización madrileño no se emprende, a gran escala, hasta bien entrado el siglo XX (años 60).

En síntesis, Madrid es una ciudad de transición, que antes de adaptarse al nuevo Modo de Producción, recibe una riada de inmigrantes, como consecuencia de las desamortizaciones, que alteran el antiguo ritmo de crecimiento urbano, produciendo una explosión demográfica.

Pero la falta de capacidad de asimilación de dicha riada de inmigrantes varía la dirección inversora al aprovechamiento rápido y beneficioso de una mano de obra abundante y, aparentemente, inagotable. Se producirá, de esta manera, una desvalorización de los potenciales recursos humanos allegados, que dará como resultado inmediato una elevada mortalidad entre los jornaleros y sus familiares. Mortalidad que se refleja o no en los procesos epidémicos, lo que suele suceder, pero que es notoria en el proceso de mortalidad denominado endémico. El crecimiento es dependiente, porque son inmigrantes; la natalidad es dependiente, porque las tasas de reproducción de los inmigrantes mantienen los modelos rurales (cuantos más hijos, más mano de obra); la mortalidad es dependiente, porque es soportada sobre todo por los inmigrantes.

Este el modelo demográfico que ofrece Madrid, con un rápido crecimiento, de origen migratorio, no demandado por su sistema productivo, que repercute en unas tasas urbanas, totalmente desplazadas de las nacionales, superiores en mortalidad e inferiores en natalidad. No es que sea atractivo; es obligatorio para sobrevivir.

1 Crecimiento Ideal sustracción simple entre la natalidad y la mortalidad.

2 Crecimiento Real diferencia entre dos períodos intercensales.

3 Moral, Carmen del. (1974) La sociedad madrileña fin de siglo y Baroja. Madrid. Ed. Turner, pág. 27.

4 Camarero, Antonio (1984): La muerte en Madrid 1900-1920. Madrid. Memoria de licenciatura. Facultad de Geografía e Historia. Tablas VII, VIII y IX.

5 Hawley, Amos H. (1982): Ecología humana. Madrid, 3ª edición. Ed. Tecnos.

6 Marx, Karl (1967): Formaciones económicas precapitalistas. Madrid. Ed. Ciencia Nueva, pág. 161 (…) proceso de disolución [de la relación con la tierra] que convierte a una masa de individuos de una nación (…) en trabajadores asalariados potencialmente libres (individuos obligados simplemente por su carencia de propiedad a trabajar y a vender su trabajo, no supone la desaparición de las anteriores condiciones de propiedad de estos individuos. Por el contrario, supone solamente que su uso ha sido modificado, que se ha transformado su modo de existencia, que han pasado a poder de otras personas (…).

7 Nadal, Jordi (1971): La población española. Barcelona, 2ª edi. Ed. Ariel, págs. 88 y ss. Sobre la política poblacionista del siglo XVIII.

8 Instituto de Reformas Sociales (1905): La emigración. Información legislativa y bibliografía de la Sección Primera técnico administrativa. Madrid, Págs. 13-74.

9 Díaz Valderrama, José (1858): Historia, servicios notables, socorros, comentarios de la cartilla y reflexiones sobre el cuerpo de la Guardia Civil. Madrid, pág. 20. Por Reales Decretos de 14 de marzo y 12 de abril se mandó formar el Cuerpo de la Guardia Civil, … Se encargó su organización al Excmo. Sr. Duque de Ahumada.

10 Casares Alonso, Aníbal (1973): Estudio histórico-económico de las construcciones ferroviarias españolas en el siglo XIX. Madrid. Ed. Estudios del Instituto de Desarrollo económico. Pág. 30. El cambio de estructura que se opera en la economía española a partir de 1855, merced al desarrollo ferroviario, es evidente, estableciendo una nueva red de interdependencias, a través de las cuales la actividad económica sigue nuevos cauces y establece nuevas conexiones.

11 La expresión desheredados de la tierra, empleada en la prensa y la literatura del siglo pasado [XIX], es lo suficientemente rica para necesitar una explicación.

12 Instituto de Reformas Sociales (1905).

13 Engels, Federico (1968): Anti-Düring. Madrid. Ed. Ciencia Nueva. Pág. 291. La concepción materialista de la historia parte del principio de que la producción y, junto con ella, el intercambio de sus productos, constituyen la base de todo el orden social.

14 Revenga, Ricardo (1901): La muerte en Madrid. Madrid.

15 Hauser, Philip (1902): Madrid bajo el punto de vista médico social. Madrid.

16 Mortalidad estructural es aquella que guarda un orden y una distribución determinada en el seno de una sociedad.

17 En 1848, 217.000 habitantes, y en 1857, 281.000.

18 Véase Hauser, Philip (1902); Moral, Carmen del (1974), y Camarero, Antonio (1984).

¿Dinero público?

Todavía a día de hoy se sigue considerando el dinero público como un recurso que no tiene dueño y que está a disposición del político de turno en el Ejecutivo (Organismo internacional, Unión Europea, Estado, Comunidad Autónoma, Ayuntamiento).

Pues bien los impuestos son las cargas son los tributos que no tienen una obligación final directa por parte de la Administración que los gestiona. Se identifican como los recursos obtenidos por la Administración para financiar las necesidades públicas (de todos).

Las denominaciones son diversas Impuestos directos (Renta, Sociedades, Patrimonio, Sucesiones y Donaciones) y los impuestos directos locales (Bienes Inmuebles, Actividades Económicas, Vehículos de Tracción Mecánica, Recogida de Basura) e indirectos (Valor Añadido, Transmisiones Patrimoniales, Especiales: hidrocarburos, alcohol, tabaco, matriculación). Contribuciones especiales (actuación pública beneficia a un determinado número de individuos), Tasas (se paga cuando es una actuación administrativa que beneficia individualmente y solamente se puede realizar por la Administración) y Precios públicos (se paga cuando es una actuación administrativa que beneficia individualmente y se puede realizar por la Administración o por una entidad privada). Fuente Agencia tributaria

Si solamente tenemos en cuenta los directos e indirectos reseñados obtenemos 8 directos y 3 indirectos. Se dice que vivimos la revolución de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación, en el mundo de la transparencia de los gestores públicos, en el mundo de la eficacia (capacidad para lograr un objetivo) y de eficiencia (optimiza los recursos) al servicio de los ciudadanos.

Si solamente tenemos en cuenta que toda la ciudadanía, excepto los menores de edad y los situados en un limbo jurídico, estamos perfectamente identificados por un DNI, denominado a efectos fiscales NIF, ¿cuáles son las razones objetivas para que no haya un único sistema integrado de contribución tributaria? ¿cómo puedo conocer el total de mi tributación directa e indirecta, sin montar una gestoría individual? ¿cómo puede la Administración hablar de un sistema de equidad y capacidad de pago sin contar con todos esos datos?

Cuando la adquisición de un servicio lleva aparejado un impuesto de consumo (IVA) ¿cómo se calcula el impuesto especial  sobre el precio del servicio antes de aplicar el IVA o se añade el IVA para calcular el impuesto especial?

Ejemplo el gas para la factura del oligopolio:

Consumo Gas 2,81 euros

Impuesto especial sobre hidrocarburos 0,16 euros (calculado sobre consumo)

Término fijo 17,96 euros (penaliza el no haber consumido)

Alquiler de contador 2,59 euros

Total gas + Impuesto especial sobre hidrocarburos 23,52 euros

Sobre los 23,52 euros se aplica el IVA 21% 4,94 euros.

Factura final 28,46 euros por un consumo de 2,81 euros. Se incrementa en un 1000 por cien.

Factura impositiva incorrecta al calcular el IVA sobre 23,52 y no sobre 23,36 euros daría 4,91 euros de IVA. Parece secundario pero son 3 céntimos de euro por recibo y por consumidor por lo menos.

Ejemplo la luz para la factura del oligopolio:

Por consumo 6,95 euros

Por potencia 11,00 euros

Impuesto electricidad (5,11% calculado por consumo + potencia contratada) 0,92 euros

Alquiler de equipos 0,77 euros

Total 19,64 euros sin impuesto 18,72 euros

IVA 21 % sobre 19,64 euros 4,12 euros

IVA 21 % sobre 18,72 euros 3,93 euros, 19 céntimos de euro por recibo y por consumidor por lo menos.

Grandes interrogantes para este ciudadano

1ª) ¿Cómo es posible que no se descuente un impuesto para calcular el impuesto de consumo?

2ª) ¿Cómo es posible que se aplique un impuesto por la potencia contratada, con independencia de la energía consumida?

3ª) ¿Quién tiene la competencia para determinar el precio del alquiler de contadores? La disparidad entre unos y otros es notable.

Si dos simples recibos de dos consumos básicos de energía generan este tipo de dudas sobre la facturación nadie puede hablar de transparencia.

Si en dos recibos solamente puede haber un error de cálculo fiscal de 22 céntimos de euro.Supondrán al cabo del año con un consumo y precio igual a 3 céntimos por 6 gas y 19 céntimos por 12 luz. 18 céntimos de más obtenidos por el gas y 2,38 euros por la luz.

Es decir 2,56 euros al año por instalación activa de gas y de electricidad con un bajo consumo. Si solamente se aplica a un número de viviendas de 20 millones en un año representa un mínimo de 51,2 millones de euros y supera los gastos de personal del Congreso de los Diputados en 15 millones. 

 

Primeros 10 días de agosto

Mi familia parece que se sale de la media de esperanza de vida y no genera desequilibrios con las pensiones.

Mi madre falleció con 63 años, 1979. Nunca tuvo pensión. Cotizo toda su vida.

Mi padre falleció con 67 años, 1981. Murió sin jubilarse.

Mi hermana falleció con 4 años, 1963.

Mi hermano falleció con 47 años, 2002. Generó una pensión de Clases pasivas para su hija hasta que cumplió la edad o empezó a trabajar (trabajo: escaso producto para su generación en este país). Cotizo toda su vida laboral.

Mi hermana falleció con 69 años, 2014. Tuvo una pensión durante 4 años. Cotizo excepto los períodos en paro.

El marido de mi hermana falleció con 69 años, 2016. Tuvo una pensión durante 4 años. Cotizo excepto los períodos en paro.

Es decir hasta el día de la fecha de una familia directa de mis padres, de mis cinco hermanos y sus parejas solamente quedamos vivos dos hermanos y nuestras respectivas esposas.

Se que no es un sistema de capitalización. Se que es un sistema solidario redistributivo.

Pregunto estas características demográficas son solamente de mi familia o es algo común?

Ya sabemos que la crisis de las pensiones no afecta a nuestra parasitaria clase política (diputados, senadores y miembros de los gobiernos y de la jefatura del estado). Sus pensiones van por otro lado y salen de los que pagamos impuestos. ¿Cuántos son y a cuanto ascienden sus pensiones?

Los empleados públicos del Estado tienen sus regímenes de clases pasivas. Sus pensiones van por otro lado y salen de los impuestos, el estado no cotiza como empresario y saca a una parte importante de los empleados públicos de la redistribución solidaria. ¿Cuántos son y a cuánto asciende la falta de cotización como empresario del Estado? A cuánto asciende este agujero insolidario? Advierto que es el empresario Estado quién no cotiza y no los activos y pensionistas de Clases Pasivas que si que han cotizado.

Solamente los cotizantes al Régimen General de la Seguridad Social los trabajadores y parte de los trabajadores públicos (funcionarios autonómicos, locales, personal de administración y servicios de las universidades y personal laboral de cualquiera de las administraciones públicas) son los que forman parte de la redistribución solidaria.

A mon avis o según mi modesta opinión. Nos consideran estúpidos y dicen que como no hay niños, para mandar al paro o a la “movilidad” (expresión acuñada para la emigración de nuestra ministra en funciones de Trabajo) fuera de nuestras fronteras, peligra el sistema de pensiones el solidario y redistributivo.

Los insolidarios no son los excluidos del Régimen General de la Seguridad Social por la patronal del Estado (Gobierno y Parlamento) sino quienes en todos los años de democracia no han acabado con un sistema diferenciado de cotización que ha sido avalado por partidos, sindicatos y patronal que tiene los ojos puestos en la privatización de las pensiones.

¿Cuántos años tiene que trabajar una persona para alcanzar la pensión de un “representante del pueblo” y a cuánto asciende la pensión de un “representante del pueblo”?  

Si las pensiones de un sacrificado “representante del pueblo” salen de nuestros impuestos ¿por qué están fuera de los requisitos de un trabajador?

¿Superan sus pensiones las del Régimen General de la Seguridad Social o del de Clases Pasivas?

Tienen sus pensiones el mismo criterio que usa la Seguridad Social de que si la empresa retiene al trabajador y no paga la cantidad correspondiente ES EL TRABAJADOR AL QUE SE MINORA EL TIEMPO DE COTIZACIÓN. AUNQUE EL TRABAJADOR DEMUESTRE QUE SE LE HA DESCONTADO.

¿Con cuántos años alcanzan el derecho a pensión los representantes del pueblo y son compatibles con ingresos superiores a los 8.000 euros ANUALES?

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