Carta a mi Mama Navidad (continuación)

Ya ha llegado la hora de pedir regalos más tangibles.

Quiero empezar a renovar mis camisas de invierno. Algunas están empezando a pedir a gritos ser sustituidas. Pero me gustaría que independientemente de donde diga la etiqueta que está hecha (santa globalización de la sociedad de consumo). Me gustaría que su composición procediese de productos naturales y la energía empleada fuera sostenible. Que las personas que trabajan en su elaboración cobren unos salarios acordes al menos con los de nuestro país. Que la multinacional que encarga la producción de esas camisas pague los correspondientes impuestos. Que los beneficios de la comercialización tengan el correspondiente gravamen en el país donde se vende el producto.

En suma quiero camisas que no vengan impregnadas del abuso de la naturaleza y de las personas que las elaboran. Aún más quiero que los empresarios paguen sus impuestos por producción y por comercialización y venta.

Quiero hacer algún viaje. Pero compruebo que salvo los que sean caminando o en bicicleta, todos son contaminantes por el medio de transporte. Tampoco me gusta que los viajes estén subvencionados con nuestros impuestos. Me da lo mismo que sea para amortiguar la temporada baja de la hostelería y la restauración, como de las empresas de transporte. Es curioso el sistema de los beneficios son de las empresas privadas. Pero cuando hay riesgo de pérdidas, exigen que se las beneficie con el dinero de todo reduciéndoles los impuestos y dándoles subvenciones.

En suma quiero que los empresarios asuman su riesgo, lo mismo que lo hacen las personas que trabajan o que intentan trabajar y no pueden.

Es triste o es duro ser consciente de que, cada paso que uno da en la vida cotidiana, tiene unas consecuencias sociales, económicas y políticas. Es hermoso comprobar que cada acción personal puede fomentar la transformación de nuestra sociedad. ¿Cómo? Pidiendo explicaciones como las que reclamo a Mama Navidad en todos los productos que adquirimos diariamente.

Por ejemplo:
Si un cítrico viene de un territorio ocupado, que viola el derecho internacional no debe ser comercializado en nuestro país, que además ha votado en la ONU contra la ocupación y la ha declarado ilegal.
Si un producto textil viene de un país que vulnera los derechos humanos o lo agrava con trabajo infantil o semiesclavo, no debe ser comercializado en nuestro país, que además ha suscrito la Declaración Universal de los Derechos HUmanos.

Querida Mama Navidad te pido que se etiqueten los productos que compramos en comercios, gasolineras o grandes almacenes identificando si violan los derechos humanos y el derecho internacional. Me gustaría que la etiqueta fuese grande y clara, de un único color para que todos sepamos lo que hacemos sin necesidad de leer ningún prospecto de letra menuda.

Gracias Mama Navidad es un gran regalo que nos podrías hacer a las personas que queremos a las personas y que no pretendemos aprovecharnos de ellas.

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