Un país imaginario

Ayer me desperté en el momento que mi cuerpo me indicó. Me levanté y abrí la ventana del dormitorio para ventilar la habitación, permitiendo la entrada de aire limpio. Avancé por el pasillo en dirección a la cocina para preparar mi desayuno. Habitualmente empiezo con un vaso de agua, caliento agua para prepararme un té verde con manzana, hago unas tostadas (alterno aceite de oliva, mermelada con o sin mantequilla) y exprimo una naranja.

A continuación reordeno el salón, vuelvo al dormitorio a hacer la cama, friego los cacharros de la cena y del desayuno y recojo la cocina. Después me afeito, cepillo mis dientes, limpio mis intestinos y mi vejiga y, me ducho.

Este es mi ritmo ordinario acompañado por la radio, en ningún caso por la televisión que te suele limitar tus movimientos al tener que estar pegado a la pantalla, salvo que se quiera tener un ruido a distancia.

Hasta aquí todo es real o imaginario. En mi caso es real, pues no tengo que salir a una hora determinada para desplazarme a un lugar de trabajo presencial, móvil o virtual. Son las ventajas de quienes alcanzan determinada edad, después de haber compaginado estudio y trabajo desde la infancia-juventud, haber pagado regularmente los impuestos y haber cotizado siempre por mis ingresos reales para tener derecho a una pensión.

Pero no acaba ahí la cosa he sido una hormiguita que se ha preocupado de tener un techo donde cobijarme sin endeudarme hasta las orejas. Ya que esta sociedad en la que vivo obliga a todo el mundo a ser propietario del techo que te protege.

Por tanto tengo asegurado lo más básico: ingresos fijos y techo fijo.

¡¡¡Oigo la radio por la mañana!!! Los nacionalistas españoles han decidido con un criterio social subir las pensiones anualmente una décima por encima del IPC y que ninguna pensión esté por debajo del 60% de la renta media per cápita. Para llevarlo a cabo proponen unificar todos los sistemas de pensiones públicos en uno único y, que todos coticen a la Tesorería General, completando con una partida presupuestaria que salga de un impuesto especial hasta lograr el equilibrio del sistema. Las organizaciones patronales muestran su satisfacción pues con ello esperan mejorar sus ventas y recuperar parte de los beneficios perdidos por la crisis.

La conferencia episcopal católica propone que los recursos logrados por la iglesia se destinen a cubrir: el mantenimiento de los centros de culto y a los pagos al clero y equivalgan al 60% de la renta media, observando el principio de pobreza que predican. Dedicándose el resto a financiar el impuesto especial para equilibrar el sistema público de pensiones.

Los nacionalistas y regionalistas exigen claridad a la propuesta de unificar todos los sistemas si no son gestionados directamente por ellos, incluyendo la aportación que realiza la conferencia episcopal.

Los nacionalistas españoles dicen que cederán a los nacionalistas y regionalistas la gestión de todas las pensiones mínimas, que en caso de complementarse en el territorio no podrán suponer un gasto adicional a España.

 

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